Envejecimiento de la piel
El envejecimiento de la piel es un proceso natural que ocurre debido a una combinación de factores externos (extrínsecos) e internos (intrínsecos). Ambos factores llevan a una pérdida de la integridad estructural de la piel y su función. La comprensión de los mecanismos de envejecimiento celular y los efectos de diferentes factores en la piel puede ayudar a determinar formas de influir en el envejecimiento prematuro de la piel y ayudar a reducir los signos visibles del envejecimiento de la piel.
El envejecimiento extrínseco de la piel es el resultado de una combinación de factores ambientales, como la exposición a la luz solar, la contaminación y el estilo de vida (fumar, dieta, cuidado de la piel, etc.). Los poderosos efectos de la luz UV en la piel a menudo se refieren como fotoenvejecimiento. A diferencia del envejecimiento intrínseco, el envejecimiento extrínseco de la piel puede aliviarse y reducirse en cierto grado.
El envejecimiento intrínseco (cronológico) de la piel es un proceso genéticamente determinado, lo que lo hace fuera de nuestro control. Es un proceso inevitable que afecta a cada individuo pero a tasas genéticamente determinadas variables. Los cambios hormonales, como la disminución de los niveles de estrógeno, son otro factor intrínseco que afecta en gran medida el envejecimiento de la piel.
La causa subyacente del envejecimiento extrínseco de la piel es el estrés oxidativo. La capacidad de la piel para combatir el estrés oxidativo disminuye con el tiempo, lo que lleva a daños en la piel. El estrés oxidativo es causado principalmente por la exposición a la luz UV, que genera especies reactivas de oxígeno (ROS) o mejor conocidas como radicales libres. Estos últimos causan envejecimiento prematuro al descomponer componentes de la matriz extracelular, como el ácido hialurónico, las fibras de elastina y colágeno, así como causar daños en el ADN. La exposición prolongada a los rayos UV también promueve procesos inflamatorios y lleva a la inmunosupresión.